¿Bebé enorme?

¿Se acerca el fin del embarazo y te han dicho que el bebé viene grande?

¿Cuántas ecografías son necesarias?


En España el protocolo de la mayoría de hospitales públicos dicta la realización de 3 ecografías durante el seguimiento del embarazo: la primera sobre las 12 semanas, otra a las 20 y una última alrededor de las 34.

Las dos primeras cuentan con avalada base científica para su uso:

  1. La primera sirve para ver cuántos embriones hay, corregir si es necesario la edad gestacional (ver) y hacer mediciones para el diagnostico precoz de anomalías.

  2. La segunda permite diagnosticar posibles anomalías o malformaciones de crecimiento y descubrir el sexo del bebé.


En cambio, la tercera carece de objetivos médicos contrastados mediante evidencia científica para gestaciones de bajo riesgo. Eso es, no se ha hallado mejora de los resultados perinatales al hacerla. Por este mismo motivo en otros países europeos como Inglaterra o Suecia, no se realiza de forma rutinaria. (fuente 1)


Durante este tercera ecografía se suele medir el volumen de líquido amniótico y también el tamaño del bebé. De ahí vienen las predicciones de bebés grandes o macrosómicos. Antes que nada, hay que tener en cuenta que la ecografía no es un método fiable para pesar bebés, pues no fue diseñada para ello. (fuente 2) De hecho, se ha visto que puede llegar a tener un error de más o menos 500g., especialmente al final de la gestación cuando el bebé es más grande y por tanto más complicado tomar medidas. Así pues, ten en cuenta que cuando te dicen que el bebé pesa 3kg puede ser que pese 2,5kg o bien 3,5kg.


Teniendo en cuenta todo lo anterior, nos plantamos en las últimas semanas de embarazo con este fantasma rondando nuestras cabezas... ¡Un bebé gigante! Y dirás, ¿qué es un bebé macrosómico? Se considera con esta denominación aquel bebé que nace con más de 4 o 4,5kg, según diversos autores. Se consideran extremadamente macrosómicos aquellos que superan los 5kg. Lo más habitual y lógico es pensar que una madre va a gestar un bebé que pueda parir por si sola. De hecho, si buscas encontrarás experiencias de mujeres que han dado a luz a bebés de 4, 5 o 6kg de forma vaginal y en muchos casos sin más complicación. Por este mismo motivo, se aconseja tener muy en cuenta los riesgos-beneficios de diagnosticar posibles bebés macrosómicos, pues esta etiqueta suele conllevar estrés, preocupación y angustia maternos (fuente 3).


¿Cuáles son las complicaciones de un bebé macrosómico?


A continuación detallamos las complicaciones que más frecuentemente se enumeran cuando nos etiquetan con un bebé macrosómico junto con sus datos estadísticos y riesgos. (ver fuente 4) Hay que tener en cuenta que las mayores complicaciones de bebés macrosómicos vienen asociadas a la Diabetes tipo I o II.

  1. Mayor riesgo de distocia de hombros: sucederá en un 7-15% de los bebés macrosómicos y en la mayoría de casos se solventa por parte del profesional sin más secuelas para el bebé. El daño nervioso debido a la distocia es poco frecuente: sucede entre un 0,18 - 0,57% de los bebés.

  2. Parálisis del plexo braquial: consiste en parálisis del hombro, brazo o pecho. Para un bebé macrosómico, esta complicación aumenta en un 1,9% respecto a los bebés que no lo son. Hay que destacar que no sucede siempre tras una distocia de hombros, de hecho sucede en un 48-72% sin ir asociada a la distocia.

  3. Desgarro perineal: es cierto que se asocian a mayores desgarros de 3r o 4o nivel, pero el porcentaje aumenta cómo mucho en un 1,7% según los diversos estudios.

  4. Mayor hemorragia post-parto: se han hallado mayores tasas de hemorragia post-parto. Por ejemplo, de un 2,3% a un 4.7% o hasta un 6%. De cualquier modo, no está claro si estos resultados se deben al bebé macrosómico en sí o a la mayor tasa de cesáreas o inducciones que se asocian a esta condición.

  5. Mayor riesgo de muerte neonatal: hay pocos estudios al respecto. Aún así, parece que el riesgo es mayor para aquellos bebés pequeños, y no tanto para los que son más grandes.


¿Entraña riesgos la sospecha de un bebé macrosómico?


Se ha comprobado que la sospecha de bebé macrosómico puede ser tan o más peligroso que el bebé en sí mismo. Eso es porque aumentan las intervenciones, cesáreas y diagnósticos de parto estancado. Todas estas actuaciones entrañan unos riesgos y complicaciones que tener en cuenta a la hora de valorar un posible bebé macrosómico.


Vamos a ver los resultados de varios estudios (fuentes 5 y 6) que comparan los resultados obtenidos en partos de bebés macrosómicos en función de si se sospechaba de macrosomía o no:

  1. Aumento de las inducciones: de un 14% en mujeres que tuvieron un macrosoma del que no se sospechaba a un 42% en las que sí había sospecha. En la mayoría de casos, se recomienda realizar una inducción para prevenir un bebé aún más grande a medida que vayan pasando las semanas. Este protocolo expone a la mujer y al bebé a los riesgos propios de una inducción.

  2. Aumento de la tasa de cesáreas: de un 17% en aquellas mujeres sin diagnóstico de macrosoma pero con un bebé grande a un 57% en las mujeres que tenían el diagnóstico de bebé macrosómico. Este aumento puede ser debido tanto a cesáreas programadas como a aquellas derivadas de una inducción fallida.

  3. Disminución de los partos vaginales: de un 91% para las mujeres con bebés grandes sin diagnóstico a un 52% para las que sí tenían etiqueta de macrosoma.

  4. Complicaciones maternas: aumentan de un 4% para aquellas madres de bebés macrosómicos sin sospecha a un 17% en aquellas que tenían un diagnóstico previo. Parece lógico asumir que se deben a la mayor tasa de intervenciones cuando se etiqueta al bebé de macrosómico.


¿Es la inducción electiva una buena forma de evitar un bebé macrosómico?


Según una amplia revisión de Cochrane (fuente 7), la inducción para prevenir las eventuales complicaciones de un bebé macrosómico tiene ventajas e inconvenientes.

  1. Se reduce la distocia de hombro: de un 6,8% sin inducir a un 4,1% con inducción.

  2. Se reduce la fractura de clavícula: de un 2% sin inducción a un 0,4% con inducción.

  3. Se reduce el peso medio de los bebés en 178g. cuando se opta por la inducción.

  4. Aumenta la incidencia de daños graves perineales: de 0,7% sin inducción a un 2,6% para inducciones.

  5. No se aprecian diferencias significativas en:

  6. el resultado Apgar

  7. la falta de oxígeno durante el parto

  8. la tasa de cesárea

  9. la tasa de partos instrumentales

  10. en los daños nerviosos

  11. en la lesión del plexo braquial


¿Qué hago entonces?


No hay decisiones buenas ni decisiones malas. Teniendo en cuenta tus circunstancias personales, la evidencia científica que respalda cada opción y también tu propio instinto deberás asumir qué riesgos asumes y cuáles no. Cualquier opción entraña sus ventajas y sus inconvenientes, así que es crucial que puedas obtener una imagen completa de las opciones, recomendaciones y alternativas para tomar una decisión consciente e informada.


La decisión que tomes será la mejor para tu bebé y para ti.

Referencias y fuentes

  1. Revisión Cochrane del 2015 : no se halla mejora de resultados perinatales al hacer ecografías más allá de la semana 24 en mujeres de bajo riesgo.

  2. Estudio multinacional longitudinal acerca de la precisión de las ecografías para estimar el peso de los bebés.

  3. Revisión Cochrane del 2016: hay que tener en cuenta el balance de riesgos antes de diagnosticar un macrosoma.

  4. Evidence Based Birth: recopilatorio de evidencia y estudios acerca del macrosoma.

  5. Estudio que compara resultados de mujeres con sospecha de macrosomía vs sin.

  6. Estudio que compara resultados respecto a cesárea o inducción con o sin sospecha de macrosomía.

  7. Revisión Cochrane: resultados preventivos de la inducción para evitar macrosomía.

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