El miedo al parto

Actualizado: abr 18

¿Cuál es el papel del miedo durante el parto? ¿Cómo puede influir en el progreso de dar a luz?


El miedo es un mecanismo ancestral de defensa y protección que es útil para la supervivencia y se controla con el cerebro reptiliano. Cuando algo nos atemoriza, la amígdala activa - de forma automática - toda una cascada de acciones para preparar al cuerpo para lo que pueda venir.




Pelear o huir. "Fight or flight"





Estas son las dos opciones cuando nos vemos en peligro y el cerebro nos prepara para cualquiera de ellas. La amígdala, junto con el hipotálamo y la pituitaria estimulan la segregación de cortisol, para aumentar la presión sanguínea y el azúcar en sangre a la vez que se suprime el sistema inmunitario. Además, nuestro Sistema Nervioso Autónomo activa la rama simpática, provocando diversos cambios en el cuerpo:

  • Se envía la sangre a los músculos de defensa principales: brazos y piernas

  • Se acelera la respiración para aumentar la oxigenación a los músculos defensores

  • Se paran procesos secundarios del cuerpo

  • Se tensan los músculos para prepararse para la acción



Pero...¿Cómo afecta el miedo al parto?

Fácil. Imaginad la respuesta física y emocional de "pelea o lucha" durante el parto. Si estamos en peligro, si nuestro cerebro reptiliano así lo percibe, dar a luz no es prioritario. Todo el proceso de parto se inhibe, para ser recuperado en un momento y/o contexto más seguros. ¿Cómo? Con el cortisol segregado se inhibe la producción de oxitocina, así que las contracciones uterinas se vuelven más débiles, poco efectivas o incluso llegan a pararse. Pero si nos empeñamos en seguir con el parto, el bebé y el útero reciben menos sangre y oxígeno, puesto que se envían a los músculos de defensa. Además, el útero, como músculo que es, se tensa y ve su labor de apertura del cuello del útero mucho más complicada y la hace más dolorosa para la mujer.


De hecho, hay varios estudios que demuestran la correlación entre el miedo y las dificultades en el parto.


En este estudio danés, se comprobó que el miedo al parto se relaciona con más cesáreas y distocia de hombros.

También se ha visto que la disposición mental y emocional de la madre durante el parto influye en los resultados de este. En este estudio, se encontró que las mujeres empoderadas y seguras de sí mismas obtuvieron mejores resultados.

De nuevo, se ha visto que el miedo aumenta la posibilidad de sufrir una cesárea no planificada o de un parto instrumental, así como de reportar una mala experiencia del nacimiento.



El miedo es un elefante patoso que no queremos en la habitación del parto

Hay que desterrar el miedo del parto para lograr una experiencia más positiva, empoderadora y respetada. Es algo en lo que podemos empezar a trabajar desde que vemos el positivo en el predictor. Es deber de todas erradicarlo, para que las mujeres se sientan seguras y a salvo, para que su cerebro reptiliano esté en paz y puedan dar a luz a sus bebés de una forma tranquila, suave y relajada.





Cualquier cosa nos puede dar miedo en un estado tan vulnerable - física y emocionalmente - como es el proceso de alumbramiento

Es crucial saber de dónde vienen los miedo al parto para poder minimizarlos.

Muchas mujeres que ya han dado a luz temen volver a tener una experiencia negativa, o repetir intervenciones desagradables. Es demasiado frecuente la de madres que sienten pánico al pensar en volver a una sala donde sufrieron #violenciaobstetrica. Trabajar las emociones, creencias y sensaciones asociadas a eventos traumáticos puede ayudar a disipar los miedos y temores que crearon.


En cambio, mujeres que nunca han dado a luz suelen tener miedos adquiridos, transmitidos a través de historias terribles de madres, hermanas, tías, amigas... que les han contado sus traumas y sucesos negativos acerca del parto. Aprender a soltar, a vivir la propia experiencia como lo que es, puede ayudarnos a separar la experiencia de otros de la nuestra.


De hecho, muchos estudios demuestran lo anteriormente expuesto.

Aquí relacionan el intenso miedo al parto con experiencias previas traumáticas y además relacionan la presencia de matronas con un mejor resultado emocional para las madres.

Según este informe, las mujeres que dan a luz por primera vez pueden experimentar mayores niveles de miedo que las que ya han parido.

Este estudio revela que las mujeres siguen sintiendo que el parto fue una experiencia negativa después de un año del mismo. Además, apunta que la propia experiencia del parto en sí es más decisiva a la hora de calificarlo como negativo que el tipo de parto en sí mismo.




Dicen que el miedo es para los valientes. Reconocer el miedo es el primer paso para superarlo.



Fuentes:

https://obgyn.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/j.1471-0528.2009.02250.x

https://bmcpregnancychildbirth.biomedcentral.com/articles/10.1186/1471-2393-12-55

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/birt.12065

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/j.1365-2702.2008.02568.x

"Chilbirth without fear" de Grantly Dick-Read


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