El nacimiento de Laura - 16 marzo 2019

Actualizado: abr 19

El 16 de marzo fuimos a la playa con la intención de animar las cosas. Llevaba ya unas semanas con contracciones esporádicas, que a ratos parecía que se regularizaban pero no. Estuvimos jugando con los dos niños, paseando -de punta a punta de la playa- y en definitiva, disfrutando de los que sabía que iban a ser los últimos momentos de embarazo

Volviendo en coche a casa, a eso de las 16, mientras conducía, tuve una contracción bastante larga, y luego un chorro de líquido. A lo que me dije... o tengo mucho flujo, o me he meado, o he fisurado bolsa.

Llegamos a casa, me duché y me tumbé. Al rato, otra contracción y esta vez el chorro fue más evidente: fui dejando un caminito de líquido amniótico hasta el baño. Ahí ya sabía que sí o sí, la cosa era inminente. Sabiendo las horas de margen hasta inducción, decidí ponerme "modo parto". En mi habitación, persiana bajada, velas, soledad, audios de hipnoparto. En un principio, no demasiado sucedió... alguna contracción cada 15min

Sobre las 18 empezaron a ser cada 10 o 15min... bastante espaciadas pero largas, de 1min y medio casi. De hecho, notaba que hacían trabajo, que pese a ser espaciadas estaban abriendo camino a mi pequeña. A las 19.30 llamé a la Casa de Partos de Martorell para exponer la situación, dejando claro que aún eran muy espaciadas y que no tenían ninguna prisa para ir. Finalmente quedamos que siendo la tercera, en 1 horita nos veíamos. Avisamos a mi hermana -que sería el apoyo de mis hijos durante el parto- de que estuviera en casa a eso de las 20.30 con la intención de llegar al centro sobre las 21. He de decir que pasé todo el embarazo sin saber cómo ni dónde parir. Sentía que no necesitaba nada ni nadie para dar a luz y le tenía dicho a mi marido que no me hiciera mucho caso y cuando le pareciera que la cosa era inminente me obligara a irnos.

A partir de ahí la cosa cambió y se intensificó exponencialmente. A las 20 tenía contracciones cada 2,3 o 1min que pasaba andando de un lado a otro del baño y mi habitación. Era algo nuevo, en ninguno de mis anteriores partos me había movido mucho excepto encima de la pelota. Le metimos un poco más de prisa a mi hermana (de hecho fue mi marido) y a 20.15 estaba en casa. Entre una cosa y otra, movilizar a los niños y recoger 4 cosas... nos íbamos a las 20.30.

De camino, con hipnoparto en los auriculares, fui capaz de evadirme de los gritos de emoción de los niños, de los peajes, de la búsqueda de aparcamiento.... A las 20.45 estábamos en el parking del hospital. Me apetecía andar, así que aunque mi pareja me dijo de dejarme frente a urgencias, fuimos hasta allí dando un paseo toda la tropa. Tenía que ir parando a cada momento porque las contracciones me hacían apoyarme a lo que fuera y respirar.

Entramos y mi pareja fue quien habló. Avisaron a las matronas de casa de partos y tras 2 contracciones apareció una de ellas para subirnos a la sala de partos.

En el ascensor, hablamos sobre cómo me siento, me pregunta por la fisura de bolsa, sobre si querré piscina, habla con los niños que están emocionadísimos... La verdad es que no me apetecía nada hablar, ni responder a sus preguntas... perdía el hilo de los audios y con ello perdía mi foco. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para conectar mi mente y poder generar un discurso coherente.

Llegamos a la sala - a las 21.00 según papeles, pero creo que un poco antes - y mi hermana pregunta a los niños si quieren irse a pintar a la sala de espera tal como habíamos acordado, pues la cosa puedía tardar y ser aburrida. Ellos se fueron y yo aproveché para cambiarme. Tenía preparada una bata de satén roja, de mi color de parto, para la ocasión.

La matrona miró el latido y posición de Laura. Todo perfecto. Un par de contracciones más que transité apoyada en la encimera de la sala de partos, frente a un difusor de lavanda. Me propuso un tacto. Otra contracción.

"La niña está bajando". Otra vez igual, parece que mis hijos deciden nacer de forma espontánea e intensa.

Mi pareja quitándome las bragas. No hubo tacto. Me quité la bata sabiendo que era inminente.

La matrona me preguntaba dónde quería ponerme: silla de partos, liana, piscina... Pero yo no sabía qué quería. Creía que aún tenía margen y faltaba más para el nacimiento. Me pilló completamente desprevenida. Terminé de rodillas en una colchoneta del suelo apoyada en las piernas de mi pareja, que estaba sentado en la cama redonda.

Sucedieron 3 o 4 contracciones intensas durante las cuales sentía a Laura abrirse camino a través de mi. Y plof. Sostengo su mojada y resbaladiza cabecita con mi mano. Mientras piensaba que en la siguiente contracción iba a terminar de salir, se escurría su perfecto cuerpecito entre mis manos. Directa al pecho y nos miramos.

Eran las 21.07

Y yo aún con el sujetador... le pedí a mi pareja que me ayudara a quitármelo y que alguien avisara a los niños, que querían estar presentes durante el nacimiento y se lo habían perdido. La segunda matrona (ni idea de cuándo apareció) fue en su búsqueda -aun no habían encontrado la salita- y vinieron enseguida.

Laura nació con 3200g de amor y calma, llenita de vérnix.

No cortamos el cordón hasta salir la placenta, porque quería una foto de Laura unida a ella. Casi 1 hora después, nació la placenta y su hermano Noah cortó el cordón.

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